Quienes somos.

Los doce millones de miembros del orbe entero que integran la Soka Gakkai Internacional (SGI) profesan el budismo de Nichiren, una filosofía dinámica y profundamente enraizada en la vida cotidiana. La práctica budista conduce al fortalecimiento y la transformación interior del ser humano, es decir, a la "revolución humana" de cada individuo, gracias a lo cual, las personas asumen responsabilidad de sus propias vidas y contribuyen a la construcción de un mundo donde las culturas más diversas pueden vivir en armonía y paz.

Nichiren fue un reformista budista del siglo XIII que se basó en las enseñanzas del Sutra del loto. Este sutra, que aboga principalmente por el respeto a la dignidad de todas las formas de vida, sostiene que todas las personas poseen y pueden manifestar la naturaleza de buda, un estado ilimitado e inherente de libertad que permite crear valor en cualquier circunstancia.

 
Historia
Desde sus orígenes como movimiento para la reforma educativa en el Japón antes de la Segunda Guerra Mundial, hasta sus actuales condiciones como la posible mayor asociación budista laica comprometida con la sociedad, en la esencia del pensamiento de la Soka Gakkai siempre ha habido la convicción en el ilimitado potencial de cada individuo y en que todas las personas tienen derecho a llevar vidas felices y plenas.
 
Reforma educativa

La Soka Gakkai (literalmente, "Sociedad para la Creación de Valor") comenzó en 1930 como grupo de educadores reformistas dedicados al estudio. Su fundador Tsunesaburo Makiguchi (1871-1944) fue un escritor y educador, inspirado en el budismo de Nichiren y dedicado con pasión a la reforma del sistema educativo japonés. Su teoría de la Educación para la Creación de Valor, sobre la cual publicó un libro en 1930, se centra en la creencia en el ilimitado potencial de cada individuo y considera que la educación es una lucha de por vida orientada a encontrar el conocimiento de sí mismo, la sabiduría y el desarrollo.

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El énfasis de Makiguchi en el pensamiento independiente por encima del aprendizaje basado en la memorización, y la motivación interior sobre la obediencia ciega, fue un reto directo a las autoridades japonesas de su época, quienes percibían que el papel de la educación estaba en moldear dóciles súbditos del Estado.
 
Oposición al gobierno militar

La década de 1930 fue testigo del nacionalismo militar en el Japón, el cual condujo, finalmente, a que este país entrara en la Segunda Guerra Mundial. El gobierno militar impuso a la población la ideología estatal sintoísta, como medio para glorificar su guerra de agresión, y sometió toda forma de disidencia. Makiguchi y su más cercano compañero Josei Toda (1900-1958) se negaron a ceder en cuanto a sus creencias y a prestar apoyo al régimen. Esto hizo que el gobierno los arrestara y los llevara a prisión en 1943 bajo el cargo de “delincuentes ideológicos”.

A pesar de los intentos por alejarlo de sus principios, Makiguchi se mantuvo firme en sus convicciones y murió en prisión en 1944.

 
Reconstrucción en la posguerra
Josei Toda sobrevivió a las duras pruebas y fue liberado de prisión pocas semanas antes de que terminara la guerra. En medio de la confusión del Japón de la posguerra, se dedicó a reconstruir la Soka Gakkai, expandiendo su misión desde el campo de la educación hasta la mejora de la sociedad como un todo. Promovió una forma activa de budismo, comprometida con la sociedad, como medio para que el individuo desarrollara sus propias capacidades, y sobrepasara los obstáculos en la vida dando rienda suelta –desde su interior– a la esperanza, la confianza, la valentía y la sabiduría.
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Este mensaje resonó especialmente entre los excluidos de la sociedad japonesa y, antes de la muerte de Toda, en 1958, ya había aproximadamente un millón de miembros. En 1957, en una declaración plena de fuerza, Toda hizo un llamado a los jóvenes para la abolición de las armas nucleares. Este llamado se convirtió en la piedra angular de las actividades por la paz de la Soka Gakkai.
 
Ampliando la visión

El sucesor de Toda, Daisaku Ikeda, también había experimentado los horrores de la guerra en su juventud, y estaba determinado a dedicar su vida a la construcción de la paz. Tenía 32 años cuando asumió la presidencia de la Soka Gakkai en 1960. Bajo el liderazgo de Ikeda, la organización siguió creciendo y ampliando su enfoque.

En 1975, en respuesta a las necesidades del crecimiento de la cantidad de miembros internacionales, fue fundada la Soka Gakkai Internacional (SGI). Ésta es hoy una red mundial integrada por 82 organizaciones registradas y miembros en 192 países y territorios, que comparten una visión en común de un mundo mejor. La filosofía budista de la SGI apuntala a un movimiento que promueve la paz, la cultura y la educación.

 
 
Carta orgánica de la SGI
 
Preámbulo

Nosotros, quienes representamos a las organizaciones que constituyen la Soka Gakkai Internacional (en adelante, la "SGI"), abrazamos el propósito y la misión fundamental de contribuir a la paz, la cultura y la educación basados en la filosofía y en los ideales del budismo de Nichiren Daishonin.

Reconocemos que, en ningún otro momento de la historia, la humanidad se había visto tan oscilante entre la guerra y la paz, la discriminación y la igualdad, la pobreza y la abundancia, como lo estuvo en el siglo XX; que el desarrollo de la tecnología y de la industria militar, ejemplificada en las armas nucleares, ha creado una situación en que la supervivencia misma de la especie humana resulta incierta; que la realidad de la injusta discriminación étnica y religiosa da lugar a un ciclo de conflictos interminable; que el egoísmo y la intemperancia de la humanidad ha engendrado problemas a nivel global, como la degradación del entorno natural y la ampliación de la brecha entre las naciones desarrolladas y los países en vías de desarrollo, con graves repercusiones para el futuro de la humanidad.

Tenemos la convicción de que el budismo de Nichiren Daishonin es una filosofía que parte del respeto por la dignidad suprema de la vida y de una misericordia abarcadora; permite a las personas cultivar y hacer surgir su sabiduría inherente, y nutrir la creatividad del espíritu humano para superar las dificultades y las crisis que enfrenta la humanidad, y hacer posible una sociedad de paz y coexistencia armoniosa.

Por lo tanto, nosotros, quienes representamos a las organizaciones que constituyen la SGI, decididos a enarbolar la bandera de la ciudadanía mundial, el espíritu de tolerancia y el respeto por los derechos humanos basados en el humanismo budista, y a resolver los problemas globales que enfrenta la humanidad mediante el diálogo y las acciones concretas basadas en un compromiso inquebrantable con la no violencia, por el presente adoptamos esta carta orgánica y declaramos los siguientes propósitos y principios:

 
Propósitos y principios:
 
  1. La SGI contribuirá a la paz, la cultura y la educación en bien de la felicidad y el bienestar de toda la humanidad basada en el budismo, que respeta la dignidad de la vida humana.

  2. La SGI, apoyada en el ideal de la ciudadanía del mundo, protegerá los derechos fundamentales del hombre sin establecer discriminación alguna.

  3. La SGI respetará y protegerá la libertad de culto y de expresión religiosa.

  4. La SGI promoverá la comprensión del budismo de Nichiren Daishonin propiciando el intercambio entre las personas, para contribuir así a la felicidad de cada ser humano.

  5. La SGI, a través de las organizaciones que la constituyen, alentará a sus miembros a ser buenos ciudadanos y a contribuir con la prosperidad de la sociedad.

  6. La SGI respetará la independencia y la autonomía de sus organizaciones afiliadas de acuerdo con las condiciones que prevalecen en cada país.

  7. Sobre la base del espíritu de tolerancia que caracteriza al budismo, la SGI respetará a las demás religiones, dialogará con ellas y buscará su cooperación para resolver los problemas fundamentales que afectan a toda la humanidad.

  8. La SGI respetará la diversidad de las culturas y promoverá su intercambio, creando así una comunidad internacional de mutuo entendimiento y armonía.

  9. La SGI promoverá la protección de la naturaleza y del medio ambiente teniendo como base la idea sostenida por el budismo sobre la coexistencia simbiótica.

  10. La SGI contribuirá con la educación en lo que concierne a la búsqueda de la verdad, así como con el progreso del saber, para brindar a todas las personas la posibilidad de desarrollarse y disfrutar de una vida satisfactoria y feliz.