SGICR - Budismo

 

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Shakyamuni

El budismo se originó en las enseñanzas de Shakyamuni (Siddhartha Gautama), fundador histórico de esta filosofía, nacido en lo que ahora es Nepal, hace unos dos mil quinientos años.

Shakyamuni nació como príncipe, pero renunció a su noble condición para embarcarse en una travesía espiritual que le permitiera conocer la manera de poner fin al sufrimiento humano. Finalmente, mientras se encontraba sumido en honda meditación, experimentó un profundo despertar o iluminación, que le brindó la absoluta comprensión de la vida y de la naturaleza humana.

 

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Según la tradición, luego de su experiencia, Shakyamuni viajó por todo el subcontinente indio, por espacio de casi cuarenta años, transmitiendo a las personas su sabiduría iluminada, promoviendo la pas y enseñando a los demás la manera de desplegar el enorme potencial propio de la vida de cada ser humano. Por ello, comenzó a ser conocido como el Buda, o "el iluminado". Sus enseñanzas quedaron registradas como sutras y se propagaron por toda Asia; al ser tan profusas, dieron nacimiento a distintas escuelas de budismo, todas caracterizadas, en general, por la importancia que conceden a la paz y a la misericordia.
 

El Sutra del Loto

El Sutra del loto está ampliamente reconocido como uno de los más importantes e influyentes sutras –escrituras sagradas– del budismo. Su principio esencial sostiene que la Budeidad, una condición de vida de felicidad absoluta, totalmente libre de temor y de toda ilusión engañosa, es inherente a la vida. El desarrollo de ese estado de vida interior permite que los seres humanos superen sus problemas y lleven adelante una existencia plena y activa, completamente consustanciada con sus congéneres y con la sociedad toda.

Casi dos mil años después de la muerte de Shakyamuni, Nichiren, un monje japonés del siglo XIII, vertió la profunda teoría del Sutra del loto en una práctica que permite a cualquier persona revelar su Budeidad, el estado más elevado de la vida, dentro de la realidad de todos los días.

 
Nichiren
nichiren_cr Los miembros de la SGI siguen las enseñanzas de Nichiren, monje budista que vivió en el Japón durante el siglo XIII. Las enseñanzas de Nichiren permiten a cualquier persona extraer de inmediato la sabiduría y la energía iluminadas de la Budeidad desde el interior de su propia vida, más allá de cuál sea la circunstancia en que se encuentra. Cada individuo tiene la capacidad de superar todos los desafíos que presenta la vida, transcurrir una existencia de valor y ejercer una influencia positiva en su comunidad, la sociedad y el mundo entero.
 

La búsqueda de una respuesta al sufrimiento humano.

Nichiren nació en 1222 en Japón, en una época signada por un profundo malestar social y constantes desastres naturales. La gente del pueblo, en especial, era la que más sufría. Nichiren se preguntó entonces por qué las enseñanzas budistas ya no brindaban a la gente el beneficio de una vida sólida y feliz. Cuando era aún un joven sacerdote, se puso en acción para encontrar una respuesta al sufrimiento y el caos que imperaban por todas partes. Su estudio intensivo de las escrituras sagradas del budismo le permitió llegar a la conclusión de que el Sutra del loto contenía la esencia de la iluminación del Buda y de que era la clave para transformar las penurias de la gente e impulsar un avance positivo en el entorno social.

 

La escencia del budismo

El Sutra del loto sostiene que todas las personas, más allá de su género, sus aptitudes o condición social, poseen las cualidades de un buda y son, por ello, igualmente dignas del mayor de los respetos.

A partir del estudio del sutra, Nichiren estableció la entonación de Nam-myoho-renge-kyo como la práctica universal que permite que todos los seres humanos manifiesten la Budeidad inherente a la vida y desarrollen la fuerza y la sabiduría para enfrentar y superar cualquier circunstancia adversa. Nichiren percibió el Sutra del loto como un vehículo para fortalecer la vida de las personas y sostuvo que todos podían lograr la iluminación y disfrutar de la felicidad durante su vida.

 

Las persecuciones

Nichiren criticó las escuelas budistas ya establecidas que se sometían al patrocinio del estado y estaban solo al servicio de los intereses de los más poderosos, al tiempo que mantenían al pueblo sumido en una dolorosa pasividad. Al recriminar a las autoridades feudales, argumentó que estas eran responsables del sufrimiento de la población y que tenían el deber de encontrar un remedio. Su posición de que el estado existía para bienestar del pueblo fue un principio revolucionario para su época.

Los principios sostenidos por Nichiren hicieron que se desataran sobre él numerosas persecuciones, a menudo violentas, por parte del gobierno militar y de las escuelas budista ya establecidas. Pese a todo el acoso que soportó, Nichiren se negó a transigir en sus convicciones y doblegarse para calmar la ira de las autoridades.

El legado de Nichiren es su lucha incansable por la felicidad de las personas y su anhelo de lograr el establecimiento de una sociedad en la que se respeten la dignidad y el potencial inherentes a la vida de cada individuo.